Últimamente, si uno lee periódicos como El País u otros, pareciera que las start-ups sean el tipo de empresa que más merece la atención (y admiración de los medios). Frente a la pregunta ¿ser rey o ser rico? Los fundadores de start-up tienen claro que prefieren crecer a un ritmo vertiginoso para ser pronto comprados por muchos millones frente a la opción de ser el rey: establecerse poco a poco y dominar un mercado. Esta segunda opción queda para las pymes, que en origen son en su mayor parte una forma de autoempleo de sus fundadores. Este tipo de empresas o reyecillos supone, por cierto, más del 90% de empresas españolas. En el modelo start-up hay lugar para el crecimiento rápido pero no para el cuidado ni el esmero: necesitan crecer tan rápido que no se preocupan por sus empleados, no se esmeran en atender a cada cliente, uno por uno. Eso queda para nosotros, las pymes. Nosotros sí tenemos ganas y voluntad.

Karin Blanco

Cofundadora

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